La suma que descubre el precio
Tome todos los resultados posibles de un mercado, divida uno entre cada cuota y sume. En un partido de fútbol con local, empate y visitante son tres divisiones y una suma. Si el resultado fuera exactamente uno, la casa no ganaría nada a la larga y estaría trabajando gratis.
El resultado real siempre pasa de uno, y ese exceso es el margen. Un 1,04 significa que la casa se queda alrededor de un cuatro por ciento de todo lo que se apueste en ese mercado; un 1,12 significa que se queda con el triple. Los dos números caben en la misma pantalla y ninguna casa se los va a poner al lado.
Dónde se esconde el margen más caro
El margen no es uniforme dentro de una misma casa y esa es la parte que conviene interiorizar. Los mercados principales de partidos grandes son los más baratos, porque son los que todo el mundo compara. Los mercados con muchas selecciones, como el goleador exacto o el resultado final por marcador, suelen ser bastante más caros, y las ligas menores más todavía.
El caso extremo son las combinadas, donde los márgenes de cada pata se multiplican entre sí. Un boleto de cuatro selecciones puede salir a un precio varias veces peor que cualquiera de las cuatro apuestas por separado, sin que nada en el cupón lo insinúe. En Combinadas paso a paso está la cuenta con números.
Qué hacer con el número, y qué no esperar de él
Un margen bajo no le hace ganar: le hace perder más despacio, que es una frase menos vendible y más cierta. Sobre cien apuestas, la diferencia entre pagar cuatro por ciento y pagar nueve es la diferencia entre una afición cara y una afición muy cara. Ese es todo el efecto y ya es grande.
Tampoco espere que una casa mantenga su margen constante en el tiempo. Las promociones de captación suelen venir con precios agresivos en los mercados escaparate durante unas semanas, y el número normal vuelve después sin ningún anuncio. Rehacer la suma de vez en cuando cuesta treinta segundos y es la única auditoría que un cliente puede hacerle a su casa.